Miles to go. Capitulo “En el Programa”
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En realidad esperaba sentirme nerviosa en mi nuevo trabajo, pero la grabación del programa no era tan aterradora como lo habían sido las audiciones. En el estudio nadie me juzgaba; no estaba parada frente a un grupo de personas que determinarían mi futuro. Lo mejor de todo es que no era en vivo. Si algo no funcionaba, podíamos intentarlo de nuevo; siempre había más cinta para grabar. Desde Luego , aveces me causaba ansiedad, pero allí era donde quería estar. Yo trabajaba con un equipo y todos intentábamos hacer el mejor programa posible. Desde el principio vivimos momentos surrealistas. Por ejemplo, resultaba un poco extraño que otras personas elegieran novios para mí. Yo no injeria alguna de las audiciones de manera que sólo llegaba a trabajar el lunes y me presentaban a mi nuevo novio. Oh, hola, qué tal. Las escenas de besos, que ustedes pensarían que es extraño besar a alguien que apenas conoces, no se sienten reales. Ninguna de las dos personas besa en serio; es trabajo. Yo beso de la misma manera que finjo caminar dormida, o que siento náuseas al ver el ropero de Jackson; es una actuación. Sin embargo, debo admitir que me emocioné un poco cuando supe que Miley iba a Jake. Pensaba que Cody Linley era de ensueño. Y, que tuviéramos a Jesse McCartney como estrella invitada; siempre he sido su admiradora. Hacia el final de esa primera temporada tuvimos estrellas invitadas como Dolly Parton, Brooke Shields y Vicky Lawrence. Tal vez debí haberme sentido intimidada, pero era nuestro programa. Ellos visitaban un lugar donde mis coestrellas y yo vivíamos nuestras vidas. Era mi zona de comodidad.. la mayor parte del tiempo. Excepto cuando Miley Stewart tuvo que volar en paracaídas con un disfraz de pollo. Y después, cuando tuve que ponerme un disfraz de luchador de sumo, me puse histérica. Pensaba que usar una peluca era malo; no obstante, aquellos enormes disfraces me inspiraron un nuevo respeto por las personas Mis días preferidos de la semana laboral son los días cuando grabamos el programa de verdad. Pienso en ellos como los días reales, como lo verdadero. Los ensayos me parecen como cámara lenta, como melaza, comparados con el disparo de adrenalina de la actuación. Haciendo eso a un lado, no cambiaría nada de ello, con todo y los momentos lentos. Y al principio todo era tan nuevo que nada me parecía lento. Recuerdo que la primera vez que me arreglé muy elegante para una alfombra roja fue para la presentación de Chicken Little. Era una pelicula de Disney y yo quería verla, así que pedí boletos para la presentación. Mamá y yo fuimos a comprar un vestido elegante en Charlotte Russe. Recuerdo haberle dicho: ‘Mamá ¿puedo decirles que voy a una premiere?’. Pensé que me brindarían ayuda adicional, o que me ofrecerían un vaso de agua mineral, o algo así. Mamá respondió: ‘Nadie va a creerte ¿Sabes cuantas personas en Los Ángeles llegan a las tiendas y dicen lo mismo? Terminé por usar una chaqueta cruzada color negro con una cruz. Pensé que lucía bien pero, comparado con lo que tenía que vestir esos días.. Cuando fuimos a ver la pelicula caminé sobre la alfombra roja, hacía las cámaras fotográficas y los fotógrafos que gritaban nombres de artistas: ‘Zach! Joan! Steve!’. Cuando pasé frente a ellos las cámaras bajaron. Hubo silencio. No tenían idea de quién era yo. Hasta allí llego mi fantasía de la alfombra roja. Cuando terminó la película, Mamá y yo fuimos a la fiesta posterior. Todo el mundo conversaba.. y..Todo el mundo conversaba y convivía, y todo el mundo parecía conocerse entre sí. Tomamos nuestros platos de comida y buscamos un sitio para sentarnos. Todas las mesas estaban llenas de personas que obvio llevaban mucho más tiempo que yo en el negocio del espectáculo. no había lugar para sentarnos, de manera que nos sentamos en el suelo para comer. Nadie nos prestó atención. Fuimos las mayores perdedoras de la historia. Fue muy humillante.
7 estrellas que me gustaria trabajar
1. Hilary Duff
2. Jennifer Aniston
3. Meryl Streep
4. Shia Labeouf
5. John Lennon (No me importa si esta muerto)
6. Johnny Cash (ditto)
7. Elvis ( okay - Amo a los chicos Muerto)
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Miles to Go. Capitulo “El pequeño pimpollo de Papá.”
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Mientras tanto, Papá y yo trabajábamos muy bien juntos. Cada adolescente y su padre tienen algunos de los mismos problemas. Tú quieres un teléfono, pero tu papá no quiere darte el dinero para comprarlo. Tu papá no te da permiso de ir al cine porque necesitas quedarte en casa a estudiar. Sientes celos cuando tu papá comienza a componer canciones con los Jonas Brothers (de acuerdo, tal vez este último ejemplo no sea tan universal) Los escritores de Hannah Montana creaban historias acerca de asuntos que tenían sentido sobre la relación con mi papá, porque eran las luchas normales entre adolescentes y padres. Sin embargo, mientras nos observaban, identificaban nuestra dinámica y la utilizaban para hacer nuestros personajes más parecidos a nosotros mismos. Como el hecho de que mi papá me llamara ‘Pimpollo’ en el programa. Siempre me dice ‘Pimpollito’ y ‘Pimpollo’ en la vida real. Y algunas de las frases del Sur provienen directo de la boca de papá, como: ‘Maldita sea’. Eso es muy de mi papá.
También encontraron maneras para utilizar algunas de las canciones de Papá en el programa. ‘Ready, Set, Don’t Go’ es una canción que papá conpuso cuando obtuve el papel de Hannah. Él aún no había sido seleccionado. La familia había empacado y se dirigía hacia Los Ángeles. Él nos miraba partir y se sentía feliz de ver cómo mis sueños se hacía realidad, y triste ante la idea de que me marchara tan lejos.. y creciera. ¿Qué padre no ha vivido ese agridulce momento? Un año despues, grabamos un episodio sobre la canción. Fue el episodio con más alto nivel de audiencia de todos los que había transmitido hasta ese momento, y ‘Ready Set Don’t Go’ se convirtió en un éxito para nosotros dos. Desde luego, papá no pensaba en eso cuando compuso la canción. Él vivía su vida y procesaba sus emociones a través de la música, como yo. A medida que pasaba el tiempo, nuestras vidas se mezclaban cada vez más con nuestros personajes y viceversa…y eso estaba bien para mí.
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Miles to Go. Capitulo “Hannah & Lilly”
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Tal vez las experiencias de mi infancia sí tuvieron algo que ver con el hecho de que obtuviera un papel en Hannah Montana, pero ninguno de los amigos de mi papá dijo algunas palabras de sabiduría relacionadas con la vida en los estudios televisivos con mis coestrellas. Si un programa de televisión es como un pequeño mundo, entonces, al principio, los chicos de nuestro programa éramos como una clase entera de secundaria. Había celos, había peleas, había amistad, había amor. Lo único que era diferente es que sólo eramos tres. Emily, Mitchel y yo tenemos más o menos la misma edad. El tres nunca es un buen número. En cualquier momento, alguien se sentiría como el tercero en discordia. Así es como funcionan los tres, Mitchel y yo fuimos una especia de mejores amigos instantáneos. Ambos éramos locos, tontos, divertidos, hiperactivos, bromistas, sin filtros reales sobre lo que decíamos y hacíamos. Incluso tuvimos un pequeño romance adolescente. Fue muy dulce. Por su parte, Emily es más reservada. También es hermosa y atlética. Había competencia entre nosotras. Las chicas se enfrentan a eso, y nosotras no éramos la excepción. Yo me esforcé mucho para corregirlo. Quiero decir, quería hacerlo pero no tenía idea de cómo abordar el asunto para arreglarlo. Nunca me relacioné tan bien con las chicas como me relaciono con los chicos. ¿No había soportado a la Operación Haz Miserable a Miley, la cual era la campaña exclusiva de chicas, durante un año? Emily y yo intentamos ser amigas, pero la verdad lo intentamos, pero siempre terminábamos peleadas. Es que somos muy distintas. Ella es de Los Ángeles; yo soy del Sur. Ella es testadura. Yo no soy testadura… pero no soy testadura en ser testadura acerca de no ser testadura. Ella es súper inteligente. Yo me sentía tonta. En cierta ocasión, en nuestra clase en el estudio, nos enfrascamos en una enorme discusión a gritos después de que el maestro se marchó. Fue terrible, y estábamos tan enfadadas que cada una partió a su casa y contó lo sucedido a sus padres. Ambas familias se reunieron e intentaron resolverlo. Después de aquellas conversaciones de paz intentamos acercarnos una a la otra durante un par de semanas, pero no duró mucho. Muy pronto volvimos a lanzarnos hacia nuestras mutuas gargantas. Por lo regular, en el estudio todo el mundo es amable si alguien se equivoca en su diálogo. Nosotras no. Nosotras decíamos ‘Oh Dios’ y girábamos los ojos con exasperación cuando la otra se equivocaba. Tan pronto como terminaba la toma, yo decía ‘¿Ya acabamos con esta escena?’ o ella decía ‘¿Ya podemos irnos?’. No había calidez; no había química. Actuábamos como mejores amigas y ninguna de las dos quería estar allí. Por fin, los productores dijeron ‘Ustedes dos tienen que hacer las pases’ Creo que a veces la gente olvida nuestra edad y se pregunta por qué actuamos como lo hacemos. La estrechez de mente. El drama. La depresión del acné (volveré pronto a ese tema) ¡Somos adolescentes! Nuestro trabajo es pelear. Ésa debe ser una desventaja al producir un programa de televisión acerca de adolescentes: tienes que trabajar con adolescentes. La ventaja hmm. Tal vez no exista una ventaja.
Yo en verdad quería ser mejor amiga de Emily. Mi papá interpretaba a mi papá. Jason Earles, quien representa a Jackson, era como un hermano mayor para mí. El programa me parecía real, y quería que la relación con Lilly se sintiera real. Sabía que no tenía que hacerlo, el espectáculo es el espectáculo pero me sentía desepcionada. Hubo momentos en los que pensé que nunca podríamos ser amigas. Simplemente no sabíamos como llevarnos bien. El tiempo pasó y nosotros tres, Mitchel, Emily y yo estábamos juntos. Así que nos unimos. Con el tiempo encontramos maneras para crear lazos genuinos entre nosotros. Había una estrecha pasarela sobre el estudio, la llamamos la sala C.A.D.* C.A.D: broma privada. ¡Estaba a varios pisos de altura! Tenías que sostenerte de una barra o te lanzarías a una muerte segura. Los productores hubieran estado felices de deshacerse de nosotros. No les importaba a donde íbamos: ‘No vemos nada. No sabemos nada. No es nuestro problema.’, era su actitud.
Nos escabullíamos allí para almorzar, y durante una hora sentíamos como si nos escondiéramos en una casita del árbol, muy por encima de nuestros trabajos, nuestra tarea y nuestros padres. Todos nos encontrábamos en la misma situación: teníamos una gran oportunidad, lo cual significaba trabajar como adultos, aunque no fuera nada fácil comportarnos como tales. Vean mis pleitos con Emily. Sin embargo allá arriba, en la sala C.A.D, podíamos ser chicos normales, traviesos, para variar. La presión desaparecía; incluso había rasgos de efecto entre Emily y yo. Nuestros personajes convivían muy bien. ¿Por qué no podíamos actuar de la misma manera en la vida real? A pesar de todos nuestros problemas, en el fondo creo que nos queríamos una a la otra, incluso entonces. Sin embargo, hacía falta un largo camino antes de que verdad pudiéramos ser amigas.
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Miles to Go. Capitulo “Cazar conejos”
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Mis recuerdos musicales más remotos no son todos sobre el escenario. Desde que puedo recordar, la música ha formado parte de mi vida diaria. El padre de Pappy, mi bisabuelo (E. L. Cyrus), era el predicador pentecostal. Además de ser legislador por el estado de Kentucky, Pappy (Ronald Ray Cyrus) cantó con los Crownsmen y siempre tuvo un cuarteto de gospel. La mamá de mi papá (Ruthie Cyrus) también era musical; ella cantaba y tocaba el piano a oído. En lo que respecta a nuestra casa, la guitarra de papá siempre estaba por allí. Él, mi tío y mi Pappy cantaban ‘Little Red Caboose’ o ‘Silent Night’. En especial en la época navideña, la casa se llenaba de villancicos. Cuando comencé a crecer, papá trajo a casa, a muchos de sus amigos músicos. Yo me sentaba en el regazo de Waylon Jennings mientras él cantaba ‘Good-Hearted Woman’ Cuando tenía diez u once años de edad, Ed Kin, me enseño los acordes de ‘Sweet Home Alabama’ en mi primera guitarra.
La música es el amor de mi vida. Es un escape total de la realidad. La música te transporta a otro lugar, a un lugar inesperado y significativo.
Cierto Día, Johnny Neel llego de visita. Papá y yo caminabamos con él hasta la cima de una colina cercana a nuestra casa. Johnny era ciego, de manera que caminabamos con cuidado. Él utilizaba un bastón mientras yo sostenía su otra mano. Cuando nos sentamos en la cima. Johnny dijo: ‘Debe ser hermoso aquí arriba. Desearía poder ver lo bello que es’. Esto sucedió mucho antes de lo que yo puedo recordar pero, de acuerdo con Papá: dije: ’ Sólo escucha el viento. Puedes oír la voz de Dios en el viento’. Cuando Johnny se quedó sentado y guardó silencio le dije: ‘Pon tu cabeza cerca del pasto para que puedas escucharla’ Él se apoyo en las manos y en las rodillas, colocó un oído cerca del suelo y dijo ‘Tienes razón, nena’
Mi papá cuenta todas estas historias acerca de mí a sus amigos músicos. Sin embargo, mi favorita es una acerca de Carl Perkins. Carl Perkins trajo a sus perros cazadores de conejos desde Memphis para pasear por la granja con papá. En realidad, Papá y Carl no cazaban; solo que les gustaba mirar a los perros perseguir a los conejos. Yo tenía siete años de edad, pero fui con ellos. Siempre iba con ellos. Los perros de Carl caminaban por el campo cuando percibieron el rastro de un conejo y corrieron hacia su guarida. Carl bajó la mirada hacía mí y me dijo: ‘Ahora, cariño, quiero que recuerdes este día. Ni tu papá ni yo traemos armas, pero nos encanta la cacería de conejos. Siempre recuerda que la cacería de conejos es como el negocio de la música’. Aquello no tenía sentido para mí. ¿Que Quieres decir?, pregunté. Él dijo ‘No se trata de matar al conejo. Se trata de disfrutar la persecución’. Papá dice que los perros aullaban y que nosotros, él, Carl Perkins y yo estábamos parados allí, y que recuerda ese momento como si fuera ayer. No estoy segura de recordarlo con tanta claridad, pero sé que ese día está dentro de mí. Ninguno de esos encuentros me hizo ser quien soy. Ninguno de ellos me convenció de ser actriz o cantante. Sin embargo, las horas y los días se suman. Pequeños momentos se unen a otros pequeños momentos y se convierten en grandes sueños. Un ocaso, una caminata, unas cuantas palabras de sabiduría. Nos convertimos en lo que experimentamos.
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Miles to Go. Capitulo “Gracia Maravillosa”
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Bueno, creo que ahora estoy lista para regresar al principio. Resulta difícil recordar un pasado tan remoto cuando eres una mujer vieja y sabia como yo, pero aqui voy. Muuuuuy remoto. Sé que parece que tomé el asunto de Hannah Montana con toda calma. No piensen que no me sentía sobre los cuernos de la Luna, pero también tenía una ventaja. Cuando era niña, disfruté muy poco de la atención general. De pequeña fui la sombra de mi papá. Él se acostumbró a tenerme cerca. Entonces, cuando íbamos de gira para dar conciertos (mi papá siempre fue cantante, el asunto de la actuación se presentó después), me quería consigo tanto tiempo fuera posible. Papá tuvo mucho éxito durante un tiempo, yo me sentaba sobre sus hombros frente a miles de personas. Viajaba en helicópteros en Jets Lear, en autobuses y en limosinas. A veces me llamaba al escenario para cantar ‘Hound Dog’ con él, y me han dicho que les costaba trabajo bajarme de allí. Al final de cada espectáculo cuando sus admiradores le daban obsequios, yo corría frente a la multitud emocionada para ayudar a mi papá a recolectar las flores, las pulseras de confección casera y sostenes, y luego íbamos directo a un hospital a donarlos, excepto los sostenes; unas hamacas excelentes para mis muñecas. Cuando tenía alrededor de dos años de edad, mi papá me llevo a un homenaje a Elvis Presley. Priscilla y Lisa Marie Presley habían organizado el evento, el cual fue grabado en vivo para televisión, el Pyramid, un estadio con 2O,OOO asientos, en Memphis. El elenco era estelar: Aretha Fraklin, Los Jordanaires, Eddie Rabbit, Bryan Adams, los Sweet Inpirations, Tony Bennett; todos cantaron canciones de Elvis. El turno de mi papá llegó a mitad del espectáculo cantó ‘One Night with You’ mientras yo lo observaba tras bambalinas con Mammie y mi vestido de fiesta con olanes. Entonces para el gran final, papá comenzó a cantar ‘Amazing Grace’ (Gracia Maravillosa) y todos los demás cantantes se reunieron con él en el escenario, uno tras otro. Fue una versión al estilo blues y rock and roll de Memphis de ‘Amazing Grace’. En realidad no puedo distinguir si de verdad recuerdo el momento, o si me lo han contado tantas veces que siento que lo recuerdo, pero no pude contentarme más y por fin me liberé de Mammie y corrí hacia el escenario. Según cuenta papá, Los Sweet Inspirations me tomaron en brazos y me alzaron muy arriba, de frente al público. Allí estaba yo, absorbiéndolo todo y sintiendo el espíritu de esa canción, la música y a Elvis tanto como todos los demás ¡frente a miles de personas! Los Sweet Inspirations me pasaron a los Jordanaires, quienes me pasaron a Eddie Rabbit. Yo saludé al público todo el tiempo. Me encantó. La última persona que me cargo fue Tony Bennett (como si el cantante famoso se hubiera quedado con la papa caliente). Al final de la canción, me devolvió a mi papá lo miró y le dijo: ‘Tienes una pequeña muy especial’ Cuando papá cuenta la anécdota dice que Tony Bennett le dijo aquello de corazón, como si dijera: Hombre, ella tiene algo muy especial, cierto carisma. Se conecta con la gente. Ése es mi papá. Siempre adorna las anécdotas a mi favor. No sé que decir acerca de Tony Bennett, pero lo que sé es que no sentí temor alguno sobre el escenario. Yo estaba con mi papá descubría la música y sentía que pertenecía a ese sitio, como si el escenario fue un rompecabezas y yo fuera la pieza faltante que se ajustaba a la perfección. O tal vez yo era el rompecabezas, y el hecho de estar en el escenario era la pieza faltante en mí. De acuerdo ¡sólo digamos que me sentía mucho más cómoda sobre el escenario que ahora intento hacer analogías!
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Miles to Go. Capitulo “Creé en Mi!”
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Sólo porque hicieron un programa pilóto, es decir, el primer episodio del programa, no significaba que Hannah Montana vería alguna vez la luz del día. Muchos ejecutivos tenían que decidir si era lo bastante bueno. Si lo aprobaban, entonces lo ‘elegirían’. Aquello significaba que grabaríamos más episodios y el programa saldría al aire, que era lo que todos queríamos. Ya estábamos de regreso en Nashville cuando recibimos la noticia de que Hannah Montana había sido electo para treinta episodios. Disney quería que yo estuviera en Los Ángeles en siete días ¡Siete días! Mi mamá no quería cortar las raíces de la familia entera sin colocarnos en algún sitio que pudiera sentirse como un hogar. Ella no quería que la mudanza fuera brusca o que pareciera un sacrificio para mis hermanos. Mi mamá es así. No es del tipo de persona que se deja seducir por Hollywood o por la idea de que yo sea una estrella. Siempre piensa en la perspectiva general. En toda la familia. En cómo podemos ser
estables y normales. Mamá entro a Internet y compró la casa más pequeña que pudo encontrar en La Cañada. Así de simple. Como si fuera una camiseta de un catálogo. Mamá es muy del siglo XXI.
Una de las primeras cosas que hicimos cuando llegamos a Los Ángeles fue acudir a las oficinas de Disney a dar las gracias. Almorzamos con mis agentes y después fuimos en convertible a los estudios de Disney. Mi papá y yo siempre conducíamos cuatrimotos alrededor de nuestra granja, al estilo de la clase inculta del sur de Estados Unidos. Está era un experiencia opuesta por completo. ¿Acaso no lucía glamorosa en mi automóvil convertible? Una estrella de televisión de camino a agradecer a los productores. Excepto cuando entré a la oficina de Gary Marsh y una expresión de horror cruzó su rostro. ¿Que te sucedió?, me pregunto. El hecho de pasear en el convertible me había despeinado Lo había teñido de un extraño tono rubio. Me habían sacado dos dientes, Y, oh si, los aparatos de ortodoncia.
Tenía aparatos de ortodoncia. No era un aspecto agradable. Me caí demaciado pronto de la nube. El cabello volvió a ser castaño, me quitaron los aparatos de ortodoncia y me pusieron unas pequeñas placas con dientes falsos para tapar los huecos mientras crecían mis dientes definitivos. Ésa fue mi primera ventaja como estrella de televisión: tener una excusa para deshacerme de mis aparatos de ortodoncia. Después de que me ‘arreglaron’ aún había más logros por alcanzar antes de comenzar a grabar la serie. Teníamos que conformar mi guardarropa. Tuve que asistir a un estudio para grabar la música de toda la primera temporada. Oh, y tenían que prepararme para utilizar pelucas. La peluca del programa piloto era una especia de broma. Ahora tendría pelucas reales y costosas que fueran moldeadas a mi cabeza. Si ustedes nunca han experimentado el ajuste de una peluca, déjenme decirles que no es tan glamoroso. Te ponen una gorra de peluca, que es como una gorra de natación hecha con una media; desoués le pegan cinta adhesiva todo alrededor hasta que adquiere dureza, y luego usan eso para crear un molde. Una vez hechas con pelucas, comenzamos a grabar la serie. Poco después hubo una fiesta en el estudio para celebrar la presentación del programa. Emily y yo llevamos vestidos negros. Estábamos muy emocionadas por ver la version final del programa piloto, la versión que millones de espectadores verían por Disney Channel. Eso esperábamos.
El programa fue mucho mejor de lo que yo esperaba que fuera. Dices un diálogo seis veces, sesenta veces, y terminas por no tener idea de cuál elegirían en la sala de edición, cómo sonará y como te verás al decirlo. Cantas una canción en el estudio y sólo puedes imaginar cuál será el resultado con la producción de sonido y la sincronización con el movimiento de tus labios. Pero ahí estábamos, en la pantalla. Yo, papá y todos mis nuevos amigos. Tengo que decir que en ese momento pensé que éramos fabulosos. Sin importar lo que sucediera, ese momento era mío y nunca lo olvidaría. Al día siguiente fui a un parque de diversiones con mi tía. Ni siquiera pensábamos en el programa. No teníamos idea de los índices de audiencia. No
se nos ocurrió que la gente había visto mi cara en la televisión la noche anterior.
Caminábamos hacía la montaña rusa cuando unas chicas de dieciséis años de edad corrieron hacía mí para pedirme un autógrafo. ¡Yo ejecute un salto mortal hacía atrás de puro gusto en mi interior! ¡Claro!, les dije, con entusiasmo que estoy segura que asusté a mis primeras admiradoras (que eran más altas que yo). En ese momento me di cuenta de que Hannah Montana no era sólo un nuevo empleo que yo adoraba. Había gente allá fuera que nos veía, gente real que me reconocía en la calle. Ya no era sólo Miley Cyrus. Llevaba a Miley Stewart y a Hannah Montana conmigo. Era extraño, era genial. Yo tenía doce años de edad. ¿Alguna vez han practicado su firma en cuadernos de la escuela o mientras hablan por teléfono? Yo sí. Una página tras otra donde se supone que debía tomar notas, están todas cubiertas con mi nombre, acompañado por todo tipo de garabatos y floreos. Sabía como firmar con mi nombre pero ¿que otra cosa quería decirle a esas chicas, mis primeras admiradoras? Pensé en lo que me hubiera gustado escuchar cuando sólo era una de las cincuenta aspirantes a Hannah Montana que aguardaban con nerviosismo en aquella sala de espera. Pensé en lo que me hubiera gustado
escuchar cuando me encontré sola en el baño de la escuela y me sentía tan desesperada. Pensé en lo que a mi pez le hubiera gustado escuchar cuando su mejor amigo mordió el polvo . Ahora sabía con exactitud lo que quería escribir. Me tomé mucho tiempo con esas primeras seis firmas y me aseguré de hacerlas a la perfección. Believe.
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Miles to Go. Capitulo “Perdí a mi Pappy!!”
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Antes de regresar a los aparatos de ortodoncia, quiero hablar sobre Pappy. Mientras grabábamos el programa piloto, papá volaba de un lado a otro, entre el estudio de Hannah Montana y el costado de la cama de Pappy. Pappy era mi abuelo paterno. Estaba enfermo, muy enfermo de cáncer pulmonar, pero todos los increíbles recuerdos que tenía de él estaban en mi cabeza mientras trabajaba. Yo sabía que él quería que cumpliera este sueño. Pappy tenía una cabaña de troncos en Cave Run, Kentucky. Es el lugar más hermoso de la Tierra. Por la mañana, él preparaba tocino para nosotros y nos contaba alguna alocada historia acerca de lo que hacían los perros o de lo que decían los vecinos. Cada uno de nosotros tenía una habitación en el piso superior de su cabaña. Cada vez que llegábamos a visitarlo, él se dirigía hacia mi habitación la primera noche y colocaba sobre el suelo la vieja piel de oso con la cabeza levantada, me mataba del susto cada vez. Pero así era Pappy contigo. Yo adoraba sus bromas, incluso adoraba el olor de Pappy. Él uso el mismo desodorante durante años; era una marca genérica nacional y ahora lo mantengo cerca porque me recuerda a él.
Pasabamos mucho tiempo en aquella cabaña y sólo nos divertíamos. Yo cambié el mensaje de saludo de su contestadora telefónica para que dijera: ‘Hola, gracias por llamar a Pappy’, y despues soplaba un silbato que sonaba como un tren -uuuu-uuu-uuuu y decía: ‘Yo lo amo y espero que tu también lo ames’ (Si ustedes lo hubieran conocido, lo hubieran amado) La cabaña estaba junto a una montaña que tenía una cueva. Durante el día, Pappy nos ayudaba a mí, a Brazz y Trace (Mi hermana Noah no había nacido aún) a buscar puntas de flechas y a explorar en busca de murciélagos. Pappy era un niño gigante. Cuando ibamos a pescar, Pappy
iba delante de nosotros con su auto de anciano, y papá lo seguía y conducía muy despacio sin poder darle alcance. Por lo regular papá es un conductor cauteloso (excepto cuando está detrás del volante de una bicicleta de montaña o de cuatrimoto) Pappy tenía la voz ronca, como yo, y una barriga que siempre sobresalía un poco, como si hubiera comido un gran almuerzo. Siempre decía refranes de sabiduría popular que no tenían sentido para algunas personas, pero que sí lo tenían para mí (por lo regular) Si yo hablaba acerca de alguien que me hacía enojar, él decía: ‘Mientras más pisoteas la *******, más apesta) o ‘Cuando los noqueas, ya no necesitas un juez’ (Eso es lo que siempre le decía a mi papá (porque el solía ser boxeador) Cuando yo usaba algi como, digamos un sombrero, le decía ‘Te gusta mi sombrero, Pappy?’ Si no le gustaba, el respondía: ‘Oh, claro me gustaría tener dos: una para ******* en él y otro para taparlo’ Entonces mi papá se entrometía ‘Si, a mi también’ Y yo decía ‘No tengo idea de que hablan ninguno de los dos’ Sin embargo, no importaba. Él era el mejor abuelo que pueden imaginar. Pappy era siempre buen público. Las escaleras de su cabaña conducían a un buhardilla superior. Cuando era pequeña, de cinco o seis años de edad, montaba un espectáculo y cantaba ‘Tomorrow’, de la obra de teatro Anita La Huerfanita, mientras descendía por las escaleras. Pappy aplaudía y silbaba y me decía: ‘Sube y hazlo de nuevo’ Yo me la creía. Y cuando estaba en su cabaña, siempre tocaba su piano. Nunca tomé lecciones de piano, pero me gustaba y aún me gusta dejar mis dedos correr por las teclas. Pappy llamaba a ese sonido ‘La canción de la lluvia’ Así fue como terminé por escribir la canción ‘I miss you’ para Pappy. Él estaba muy enfermo.
Yo sabía que estaba próximo a morir y, poco a poco, mi corazón lo supo también. No podía imaginar la vida sin él. Fue una canción que más trabajo me costo escribir. Trabajaba en ella con la buena amiga de mi mamá, Wendi, y me sentía devastada. Por fin, dije: ‘No puedo escribir más. Tengo que detenerme’ No obstante, yo sabía lo que mi corazón quería decir, y lo que sea que haya en mi corazón encuentra su camino hasta las puntas de mis dedos. Por tanto, persistimos y terminamos la canción. Realmente deseaba que Pappy escuchara ‘I miss you’ antes de morir. Nunca pude cantarla para él pero, cerca del final, mi papá pudo tocar una parte de la canción, y quiero creer que eso le infundió esperanza, tal como él aun me
inspira esperanza. Pappy dijo que se negaba a morir antes de que Hannah Montana fuera transmitido en televisión por primera vez, pero falleció dos días antes de la presentación.
Sin embargo, si pudo ver un video del programa piloto. Sé que se sintió orgulloso. En el sur, los funerales son como las bodas. Todo el mundo se presenta con sombreros altos para murmurar y presentar sus respetos. Prácticamente, es como una reunión familiar. En el funeral de Pappy yo no podía ver otra cosa que no fuera mi abuelo. El ataúd estaba abierto y yo quería tocar su mano por última vez para decirle adiós. Sin embargo, no quería recordarlo así, de manera que me mantuve alejada. Ese momento aún me acosa.
Después de que Pappy murió, he pensado mucho acerca de su fallecimiento. Si ustedes han perdido a un abuelo, tal vez ya sepan cómo es. Lo extrañaba; aún lo extraño. Lloraba por él; aún lloro. Pienso una y otra vez en que prometió llevarnos a mí y a mi hermana Brandi a King’s Island (un parque de diversiones) pero nunca tuvo oportunidad. Recuerdo las veces que no hable con él por teléfono. Había un mensaje de voz de Pappy grabado en nuestra contestadora telefónica y yo lo escuchaba una y otra vez, por en cada ocasión lo sentía de regreso, como si nunca se hubiera marchado. Entonces tuve un sueño. Era Pappy que quería que yo avanzara. Me dijo: No puedo marcharme si me sujetas con tanta fuerza. No permitas que mi muerte detenga tu vida’. Cuando desperté, su voz estaba tan viva en mi cabeza que fue como si apenas me hubiera dicho adiós y hubiera salido por la puerta. Por costumbre, me dirigí hacia el teléfono para escuchar su mensaje grabado. Ya no estaba allí. Borrado. Se alejó flotando hacía el eter. Como si Pappy me pidiera que lo dejara ir. Mi papá había heredado la costumbre de Pappy de hablar galimatías: Dice: ‘Lo que es bueno para la gansa, es bueno para el ganso’ . El otro día me dijo ‘grifo’ en lugar de ‘llave’, y su manera de decirlo fue justo como la de Pappy: ‘glifo’. Por fin me di cuenta de que no importa si dejo ir a Pappy.
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Miles to Go. Capitulo “Quien es Hannah?”
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Mientras grabábamos el programa piloto, Disney me informó que sólo había un pequeñísima cosa más que querían que hiciera: un concierto. Es correcto, ellos querían que presentara un concierto como Hannah Montana frente a un montón de gente que no sabía quién era yo, antes de que comenzaran las transmisiones del programa. Cuando llegó la gran noche, yo era un manojo de nervios. Desde luego, ya había estado entre bastidores, incluso sobre el escenario con mi papá en muchos conciertos, pero ahora había nuevas canciones, nueva coreografía, nuevos bailarines, accesorios y cambios de vestuario… y no había papá. Toda la atención estaría centrada a mí.
La multitud en Glendale Centre Theatre no lejos de los estudios de Disney, no sabía a quién o qué vería. La gente sólo sabía que era una chica desconocida llamada Hannah Montana y que tenía alguna relación con un programa de Disney. Y que era gratis. Estoy segura de que algunas de esas personas desearían regresar en el tiempo y revender esos boletos gratuitos por muchos billetes. Yo no podía creer que alguien se presentara al concierto. ¿Quién querría ver a una cantante desconocida? Cuando comencé, tenía miedo de equivocarme y me sentía estúpida al fingir que era una superestrella cuando nadie sabía quién era yo. Fue muy raro. Entre canciones, yo murmuraba en el micrófono ‘Vuelvo en un segundo’ y me escabullía a la parte trasera del escenario para preguntarle a mi mamá y a los productores si lo hacía bien. Entonces, cuando cantaba ‘Pumping Up the Party Now’, noté que la gente estaba animada. Parecía emocionada de ver el espectáculo. Lo anterior me dio una pausa para pensar (en mi cabeza; desde luego que continué con la canción) y darme cuenta de lo que me sucedía. No importaba cuán extraña y elaborada fuera esa presentación pensé: Estoy feliz de estar aquí. De verdad estoy feliz. Eso fue todo. Después de ese momento comencé a disfrutarlo. Más tarde me enteré de que Gary Marsh, un ejecutivo de Disney Channel, se volvió hacía mi mamá y le
dijo: ‘No le tomó mucho tiempo aclimatarse’ Al final del concierto la gente estaba de pie, me animaba y gritaba: ¡Han-nah! ¡Han-nah! ¡Han-nah!. Corrí por todo el frente del escenario, choqué las palmas con la gente; improvisé. Sólo me divertí. En verdad ocurría. Ése era mi momento. Una parte de ese concierto aún se utiliza en el programa, como si fuera el video musical de Hannah. Utilizaban la grabación de ‘Pumping Up the Party Now’ conmigo en pijama, en la secuencia de apertura y aveces, para promover el programa. Entonces, quedó listo el programa piloto, y me pusieron aparatos de ortodoncia.
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Miles to Go. Capitulo “Chloe Stewart”
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¿Pueden imaginar ser acosados por sus compañeros de clase, no tener una sola mejor amiga luego mudarse a Hollywood para hacer audiciones con multitudes de chicas ansiosas que quieren representar a su mejor amiga para un programa de televisión? La aspirante para Lilly con quien hice pruebas meses antes ¿la del cabello oscuro a quien me apresure a conocer después de cambiarme la falda empapada de Doctor Pepper? Nunca volví a ver a esa Lilly. Mientras las nuevas Lillys potenciales hacían sus pruebas, mi mamá hizo amistad con algunas de las personas del casting. Todos hablaban acerca de que mi papá era muy atractivo. Mi mamá dijo en broma que debían llamarlo para que representara a mi papá en el programa. Y entonces (como lo cuenta mi mamá), todo el mundo dijo: ‘Espero, en serio?’ Mi mamá se sentó conmigo en la mesa de la cocina para hablar al respecto. Me encantaba la idea de tener a mi papá cerca pero me preocupara que, si obtenía el papel, la gente pensara que lo habían elegido primero y que me habían contratado por él. A papá le preocupaba lo mismo. Decia: ‘El papel fue hecho para tí, ¿Qué sucedería si arruino todo?’
Sin embargo, todos deseábamos de corazón encontrar una manera de que la familia permaneciera unida. Él siempre viajaba de ida y vuelta. Si el programa tenía exito y decidían convertirlo en serie, entonces yo tendría que mudarme a Los Ángeles. ¿Tendríamos que cortar las raíces de toda la familia? ¿Cómo iba a funcionar todo? Fue entonces cuando Mamá dijo: Bueno ya hemos hablado mucho acerca de que Hannah Montana fue hecha para ti. ¿Qué tal si el papá de Hannah fue hecho para Billy Ray? Decidimos dejarlo en manos del destino.
Ya habían reducido la elección a dos papás potenciales para mí, o mejor dicho, para Hannah Montana. Ahora agregaron a Papá a la mezcla. Èl llegó, miró a los otros dos actores, señalo al de mejor aparencia y dijo a los productores: ‘Contraten a ese sujeto. Conviertan en un éxito el programa de mi hija’. Pero entonces lo llamaron para leer el guión conmigo. Estar sentada en la mesa de conferencias con él fue surrealista por completo. Quiero decir, ¡El es mi papá! Nos hacíamos bromas y nos reíamos juntos. Hicimos nuestro saludo de manos, el cual es muy complicado y absurdo. Cantamos juntos; creo que fue la canción de mi papá ‘i want my mullet back’. Mi mamá estaba afuera, en la sala de espera, con los otros dos papás. Ella dice que podía escucharme decir ‘Papá. ¡Esa no es la frase! y que todos los presentes se morían de risa. Sin embargo, tal parece que fue durante ‘I want my mullet back’ cuando los otros papás se miraron entre sí y dijeron: ‘estamos arruinados’
Y tenían razón. Mi papá obtuvo el papel. Habíamos rezado por encontrar una manera de mantener unida a nuestra familia, y allí estaba la más loca e inesperada solución. Ya nos encargaríamos después de los rumores acerca de quién obtuvo el papel primero, ¡Por ahora estábamos felices de estar en el mismo país!
El hecho de que Papá fuera elegido fue grandioso. Sin embargo, el resto de los personajes ya había sido determinado y ahora tenía otros compañeros de elenco. Chloe Stewart (el alter ego de Hannah) tenía un hermano, Jackson (Jason Earles) y también tenía mejores amigos: Lilly (Emily Osment) y Oliver (Mitchel Musso) Y para ser honesta por completo, al principio me sentí intimidada por todos ellos. Emily había participado en muchísimos comerciales, en programas de televisión y en la película Mini espías, Mitchell había actuado en un par de programas de televisión y películas, incluso La vida es ruda la cual era producción de Disney y, por tanto, él conocía la movida, Yo había hecho, um, algunos episodios en el programa de mi Papá, Doc, el cual era un drama, y un par de diálogos en una película. Una vez, en Alabama. Nunca había hecho ninguna especie de comedia. Así que ahí estaba yo; intentaba ser simpática con todos y actuar y cantar y bailar y lucir estupenda y dejar claro que mi papá no me había conseguido el papel, además intentar hacerme amiga de mis compañeros mientras usaba la corriente peluca rubia de Hannah la mitad del tiempo. Y. ¿Qué creen? En poco tiempo, todo aquello me pareció más sencillo y mucho más natural que sentarme en esa cafetería de sexto grado.
Oh, y acerca de Chloe Stewart. No les suena conocido. ¿VERDAD? Hay un motivo. Verán mi verdadero nombre es Destiny Hope Cyrus. Todo el mundo me decía Miley. El nombre de mi personaje era Chloe Stewart. El nombre de su alter ego era Hannah Montana. Eran demaciados nombres, de manera que eliminaron el que era más fácil de olvidar. El nombre de mi personaje cambió a Miley Stewart. La gente aún se confunde. Yo no estoy confundida. Yo soy Miley en la vida real. Soy Miley en mi programa (excepto cuando soy Hannah). El único lugar donde no soy Miley es en mi certificado de nacimiento original, el cual ya es obsoleto dado que tramité el cambio legal de mi nombre. Y cuando llegue ese glorioso día, mi licencia de manejo dirá Miley.
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Miles to Go. Capitulo “La Llamada”
No quería sonar como Susanita la Optimista pero como ya se verá, cuando estás listo para
avanzar o si haces las paces con el dolor, encuentras un rayo de esperanza. El mío llegó en
la forma de una llamada telefónica. Yo hablaba con Patrick, uno de mis amigos más antiguos,
por mi telefono celular. Èl y yo apenas habíamos descubierto iTunes y él tocaba algunas
melodías en su computadora para mí. De hecho, se trataba de ‘I can’t take it’ de Tegan y
Sara. Nunca lo olvidaré. Mi mamá estaba por allí en la cocina y respondió al teléfono de la
casa cuando sonó. Gritó tan fuerte que pensé que alguien había muerto. Entonces, un instante
después; comenzo a gritar ‘¡Lo lograste! ¡Lo obtuviste!’ Lo que obtuve fue a Hannah. Obtener
justo lo que deseas es un sentimiento extraño y fascinante. No sucede con mucha frecuencia;
por tanto, cuando ocurre, tu cerebro empieza a decir: Whoa, esperen ¿de qué se trata todo
esto? Resulta tentador fijarte en las desventajas o en la prisa con que debes realizarlo.
Sin embargo, al ver que mi mamá saltaba feliz, sí, mi mamá saltaba, por fin tuve que aceptar
que aquello era bueno. Le ordené a mi cerebro que se tranquilizara. ¡Era fabuloso! ¡Había
obtenido un papel! ¡Un personaje que me encantaba! Podría cantar y actuar. Era demaciado
perfecto. A medida que me daba cuenta de la realidad, también comencé a saltar y a gritar.
El pobre Patrick quedó a la espera en el otro lado de la línea telefónica. Debe haber
pensado que un tornado destruía nuestra casa. Toda la mañana, es decir, cuando mi mamá
respondió la mañana telefónica y cuando gritó que había obtenido el papel, me pareció como
si hubiera comprado un boleto de lotería y hubiera ganado , tan simple como eso. Pero ahora
ustedes saben que fue más como una lotería en cámara lenta durante la cual se presentaron
muchas oportunidades para el dolor, el sufrimiento y una visita demaciado larga al baño.
Nunca olvidaré cómo se siente haber sido esa chica, ya saben a quién me refiero. A esa chica
sin amigas que se sienta sola en la cafetería cada día y que resulta claro que sólo intenta
sobrevivir pero a quien, sin embargo se dirigen a otros chicos con el fin de molestarla , y
una parte de ti se siente mal por no hacer algo para impedirlo pero otra parte de ti siente
un gran, gran alivio porque no eres tú el que esta sentado allí . Ésa era yo, y era
horrible. Obtener el papel lo cambió todo de manera súbita e irrevesible . Yo avanzaba y
dejaba atrás el pasado pero no me atreví a olvidar la lucha. Existía una razón para ello.
Yo traigo a esa chica conmigo y ella me recuerda que debo ser compasiva, que no debo guardar
rencores que debo estar presente para los demás cuando sepa que me necesitan.
Por cada acción existe una reacción de igual medida pero en sentido opuesto. Nunca sabes cómo lucirá del otro lado pero con el tiempo lo verás, si mantienes los ojos abiertos.
En verdad creo en eso. Allí estaba: una sola llamada telefónica que era más que una recompensa por el infierno de sexto grado. Los saltos. Los gritos. La locura. (Papá sólo dijo ‘¿Lo ves? Te lo dije. Ese papel era para tí’) Yo había viajado a Los Ángeles para presentarme a las audiciones o para reunirme con los ejecutivos de Disney al menos cuatro veces. Había sido muy bajita para el papel. Ellos querían a una chica más alta o a una chica de más edad; o a una chica con mejor voz para el canto o con más facultades para la actuación; o alguien con todas las características anteriores. Se habían esforzado mucho por encontrar a otra persona que no fuera yo para ese papel. Yo había trabajado y esperaba ser Hannah, y me había defendido de una manada de acosadoras adolescentes (bueno tres) todo ese horrendo sexto grado. Tenía once años de edad cuando hice la audición por primera vez. Ahora, después de un año, ya tenía doce años de edad. * aún no era muy grande pero.., Ahora por sorprendente que sea, increíble e imposible que pareciera, el papel era mío.
Este había sido mi sueño desde que tenía uso de memoria
Sin embargo, por extraño que parezca, ahora en verdad sucedía, mi emoción no era tan grande por lo que había logrado y por el destino que me esperaba, si no por escapar. Yo no pensaba: ‘¡Genial!’ ¡Obtuve un papel en un programa de Disney’ ¡Por fin me dieron un papel, ¡Voy a ser una gran estrella!’. Hannah Montana debió ser un proyecto que me atrajera muchísimo; no obstante, sólo fue una excusa para escapar del que había sido el peor año de mi vida. Estaba decidida a salir de Nashville antes de comenzar la preparatoria. Entonces, cuando recibí la llamada, sentí como si Dios me salvara de una situación imposible. Mi primer pensamiento (después de los gritos y la locura desquiciada, desde luego) fue ‘¡Me largo de aquí!
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